Rinoplastia estructural preservadora
la manera más actual de enfrentar la cirugía nasal
La decisión de someternos a una rinoplastia suele venir acompañada de múltiples interrogantes. Por un lado nos asaltan dudas sobre la idoneidad del resultado estético y funcional, sobre su armonía en el conjunto de nuestro rostro o sobre la consecución de la naturalidad deseada. Pero por otro, y de una forma cada vez más significativa dada la ingente cantidad de información a nuestro alcance, nos surgen preguntas sobre la conveniencia de la técnica quirúrgica y de los materiales empleados en la cirugía. Conceptos como rinoplastia, rinomedelación o rinoplastia preservadora han dejado de ser términos especializados para pasar a formar parte del léxico habitual entre las personas que se interesan por el tema aunque no siempre resulta fácil entender cuál es la opción más adecuada para cada caso. En este contexto, la rinoplastia estructural preservadora se ha consolidado como la manera más actual de enfrentar la cirugía nasal, al combinar estabilidad funcional, naturalidad estética y una recuperación más confortable para el paciente. Rinoplastia estructural preservadora: la manera más actual de enfrentar la cirugía nasal.
La Rinología y la Cirugía Nasal constituyen un arte en constantes evolución y mejora. La aparición de nuevas tecnologías y el deseo de lograr resultados más estéticos, predecibles y armoniosos han transformado la práctica médica. Este impulso por reducir las complicaciones y molestias postoperatorias ha provocado un desarrollo permanente de las técnicas quirúrgicas.
El último peldaño en este firme propósito de mejorar los resultados de la Cirugía Nasal viene constituido por la rinoplastia estructural preservadora. Esto no supone tanto un cambio tecnológico como una evolución hacia un paradigma nuevo. La rinoplastia estructura preservadora representa la fusión de las dos filosofías que venían definiendo la rinoplastia en las últimas décadas: la rinoplastia estructural y la preservadora. Para ello combina características de cada una de ellas, en un intento de mejorar los resultados estéticos y funcionales.


Para comprender mejor el nuevo concepto, quizás resulte interesante explicar previamente los conceptos de rinoplastia estructural y preservadora:
El término de rinoplastia estructural es introducido en 1989 por Johnson y Toriumi, basado en los siguientes principios:
- Resección (amputación) del dorso nasal para disminuir la giba dorsal en la medida deseada. Esto es, se retira la porción sobrante de la giba o caballete, bien con las técnicas tradicionales de Joseph (escoplos), bien con la más actual “rinoplastia ultrasónica” (con modernos utensilios piezoeléctricos), dejando una bóveda con techo abierto que ha de reconstruirse con injertos “spreader”.
- Soporte de la punta nasal con diferentes tipos de injertos para evitar su posible caída.
- Definición de la punta con técnicas de sutura de los cartílagos de la punta y colocación de diferentes injertos, en un intento no tanto de estrechar la punta como de crear contornos favorables y armónicos.
El concepto de rinoplastia preservadora fue acuñado por R. K. Daniel, quien junto a otros insignes cirujanos nasales, estableció sus fundamentos para una cirugía menos traumática dirigida a conservar lo más posible los elementos que conforman el esqueleto osteocartilaginoso de la nariz:
- Trabajo en un plano muy pegado al hueso y el cartílago nasales (plano subpericóndrico/subperióstico). Así respetamos los ligamentos subcutáneos que contribuyen al soporte y los contornos de la nariz.
- Preservación del dorso óseo, optando por el descenso o hundimiento de la giba nasal. Se consigue mediante fracturas óseas dirigidas (osteotomías) sobre las paredes laterales y el septum nasal.
- Preservación de los cartílagos alares con mínimas excisiones y empleo de técnicas de sutura remodeladoras.
La rinoplastia estructural preservadora, como decíamos, combina técnicas de ambas filosofías. Intenta aunar los beneficios de una y otra con una visión mucho más individualizada de cada cirugía en función de las características particulares de cada nariz. Consigue así reunir un amplio armamentarium de técnicas que pone a disposición del resultado final, procurando soporte y estructura a la nariz y suavizando sus contornos y sombras:
- El manejo de los dos tercios superiores de la nariz se lleva a cabo con técnicas de preservación (push-down o let-down) que nos confieren un dorso más natural y con menos rugosidades.
- Las técnicas estructurales de injertos cartilaginosos son empleadas para optimizar las líneas estéticas del dorso y para conferir estructura a la punta nasal, evitando su deterioro o caída con el paso del tiempo
- El trabajo preservador en la punta nasal, con mínimas excisiones de los cartílagos de la punta y suturas remodeladoras, permiten unos contornos más elegantes y sutiles alejados de las puntas “pinzadas” o artificiales.
Este tipo de rinoplastia nos permite abordar un gran número de deformidades nasales. El ejemplo más característico es quizás el de una nariz como la de las fotografías: con giba dorsal marcada, altura normal del rádix y con desviaciones del eje no complicadas. La conjunción de técnicas estructurales y preservadoras adaptadas a cada detalle anatómico particular nos permite obtener los mejores resultados.
Cada rostro es un mapa único. Te invitamos a solicitar una consulta de valoración con nosotros. Analizaremos tu anatomía al detalle y diseñaremos un plan quirúrgico personalizado para conseguir el perfil que siempre has deseado.






